Amor inconditional

Puedes conocer a muchas personas, puedes besarlas, practicar sexo y puedes enamorarte una y otra vez, la verdad es que nada de esto tiene nada que ver con el amor incondicional. Estos actos están ligados a la mente y a la carencia emocional. A las carencias del ego, que siempre intenta poseer y retener. La verdad es que puedes enamorarte 10.000 veces, volver a amar cada vez que te enamoras y apegarte a la idea de que eso es amor. El ego tiene una visión equivocada y te hace pensar que es la correcta. Además, incluso la expresión “enamoramiento” es fea y está llena de negatividad. Pero es muy bien acogida por la sociedad en la que vivimos. ¿Amar y estar enamorado significa sufrir? Pensamos que para que el amor tenga sentido, a veces tiene que doler. A mí me entristece esta pobre visión del amor porque todo el mundo cree en ella a ciegas. El mundo debe saber y entender que enamorarse no es amar correctamente. Puedes enamorarte de cualquiera, de cualquier cosa. Puedes enamorarte millones de veces. Empezamos una y otra vez, sin dejar de buscar lo que más nos satisface. Más rubios, más simpáticos, menos tóxicos, más altos, más simpáticos, menos celosos, etc... Nos enamoramos de un cuerpo, de una voz, de un olor, de un rostro, de una idea, de un estatus, de un conocimiento o de un objeto. A veces nos apegamos tanto que nos perdemos en él. Nos aferramos a algo físico, material y nos lo atribuimos. "Tú eres mío, yo soy tuyo" cuando la persona en sí misma ni siquiera sabe quién es.


Maldita sea, el amor no puede limitarse. ¿Por qué crees que el amor es algo sutil, que se siente al cerrar los ojos? Porque el amor no es físico, el amor no es material. El hombre contamina lo que es el amor porque solo cree en lo que ve.


Porque si las cosas no se materializan en una forma, no tienen sentido para nosotros. Yo lo llamo el límite mental humano. El amor es una energía, una conexión. Vive y vibra donde el hombre no puede ver. El amor se siente en el alma y no en la cabeza. ¿Te enamoras de un alma? ¿Te enamoras de una conexión? ¿Te enamoras de una energía? No. Porque ninguna de estas tres cosas se pueden ver ni poseer. Ninguna de ellas puede ser destruida, ninguna de ellas tiene un final.


Son eternas y atemporales.


Ellas se sienten. Son calor, escalofríos, silencio, armonía, paz. Cada uno de nosotros tiene un alma, cada uno de nosotros tiene la capacidad y la energía para amar incondicionalmente. Siente el amor incondicional. Sin ojos, sin manos, sin nariz, sin ego, ni mente, sin códigos, sin creencias, sin límites... Te puedes equivocar o engañar, te puedes ir a otro lado, o hacer gilipolleces…eso no importa. Si solo amas lo que puedes ver, poseer, tocar, oler y escuchar, tendrás que perdonarte a ti mismo porque no sabes amar de verdad. Aprender a amar en nuestro mundo no es fácil y requiere dejarse llevar. Aprender a amar requiere dejar de identificarse con todo lo que ha anclado nuestra conciencia desde nuestro nacimiento. Aprender a amar requiere sanar los traumas de nuestro ser. Aprender a amar es querer ser mejor, es correr el riesgo de salir de tu zona de confort, cambiar tus pensamientos, tus ideas preconcebidas y tus mayores miedos. Es sumergirse en lo desconocido sin estar preparado para ello. Porque el amor no tiene nada que ver con lo que nos han enseñado. No llega a nuestra puerta y nos ofrece una vida más bella. El amor crece con nosotros, se construye y se cuida. El verdadero amor es constante. No es apasionado, no hace daño. No es la montaña rusa o la explosión en el interior que crees. No, no es nada de eso. El amor tampoco es un placer, es un sentimiento de paz profunda. Es armonía y estabilidad. Es un refugio donde uno puede sentir un calor inexplicable. Es una verdadera medicina que purifica nuestro ser. Y sí, siento decepcionarte, el amor no rompe corazones, es el ego el quien lo hace. No nos caemos cuando amamos. Nunca. Porque el amor no es una fatalidad. El amor, cuando es incondicional, es un pilar. Un aliado de por vida. Te apoya, te eleva, te transforma y te ayuda a progresar. Te guía a evolucionar. El amor incondicional es un descubrimiento constante, una elevación constante, es amarse a uno mismo cada día más y más fuerte

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